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El Taller Permanente de Formación de la Camerata de Caracas ofrece en cada una de las clases estables, un pensum preliminar de estudios que, en el transcurso del año estará sujeto a su evaluación y que permitirá ofrecer un diagnóstico permanente de su funcionamiento a fin de establecer los ajustes necesarios al pensa, si así se requiriese.
Adicionalmente, El Taller Permanente estará dividido en dos grandes áreas que conforman la filosofía de la Fundación Camerata de Caracas para la aplicación de este programa
Area I: El Pensamiento
Area II: La Técnica
El pensamiento
Todo músico que desea especializarse en Música Antigua debe trabajar en y con la Historia, por ello, no basta saber mucho de música; estamos obligados -como el hombre del Renacimiento- a saber de todo y sobre todo, debemos ser capaces de relacionar todo en el arte y la cultura. Considerar el pasado de una manera global y traerlo al presente. Todo estudioso de la Música Antigua es simultáneamente un investigador profundo -incluso muchas veces, un musicólogo- y al mismo tiempo un ser capaz de captar y transmitir una experiencia vital y estética lejana -pero alguna vez, viva- y sólo ello se logra a través de una visión completa del momento histórico.
Ello ha sido por veintisiete años el fundamento filosófico y práctico de la Camerata de Caracas, ser más que músicos, rodearnos de artistas e intelectuales, aprender con sus conocimientos y tomar de ellos sus experiencias. Por todo esto, el taller que creamos también se funda en esos mismos principios: saber qué hacían, dónde, quiénes, cómo y porqué. Qué rodeaba al hecho musical, cómo era la gente, cómo se divertían, dónde vivían, cuáles eran sus gustos estéticos, en qué creían, a qué le tenían miedo, quiénes dictaban las reglas y dónde estaba el poder, en resumidas palabras, qué pensaban.
En el área del Pensamiento, se tratarán los temas más variados de la Historia de la civilización y la cultura: filosofía, historia, pintura, escultura, artesanía, literatura, teatro, poesía, arquitectura, ciencia, danza, iconografía, etc.
Los diferentes asuntos serán abordados a través de cursos, seminarios y conferencias y estarán dictados por diversos profesores y conferencistas, especialistas en cada materia, con ello se imprimirá un enorme dinamismo a todos estos estudios. Los cursos y seminarios estarán organizados por la Dirección Académica, siguiendo un pensum previamente diseñado para cada trimestre y estarán permanentemente controlados por un Coordinador Académico, quien avisará al alumnado sobre los diferentes temas a tratarse en cada trimestre así como, sobre las lecturas, proyecciones y audiciones complementarias.La única materia permanente adscrita al área del Pensamiento es la Historia de la Música, que servirá al mismo tiempo de columna vertebral en la elaboración de los diferentes trimestres.
La técnica
El estudio de la música cambió radicalmente después de la Revolución Francesa. Esta impresionante verdad es muy pocas veces tomada en cuenta. Generalmente no nos percatamos de los alcances que ese movimiento de libertad, igualdad y fraternidad tuvo en las artes. Tendemos a analizar ese hecho histórico como algo de interés político y sobre todo, social sin embargo, esos mismos principios fueron aplicados por el músico Cherubini en el Conservatorio de Paris y desde allí, toda la enseñanza musical sufrió un enorme cambio.
Las “desigualdades” de la enseñanza, en la cual se trataba al alumno individualmente, y se le formaba siguiendo exclusivamente las pautas que dictaban su talento y su inteligencia fueron “unificadas” en un programa de estudios absoluto y el mismo era aplicado en el joven talentoso y en el diletante. Ello pareciera a simple vista extraordinario pero sin embargo, también quedaron eliminados de los programas de estudio todo aquel conocimiento que presuponía un talento: la improvisación, la libre realización de cadenzas y ornamentos, la lectura de tablaturas y la realización de bajos cifrados, como meros ejemplos.
La íntima relación maestro-alumno terminó e incluso las “desigualdades” rítmicas, que producían una fundamental “agógica”, fueron abolidas.Y así, la libertad que preconizaban en la sociedad se perdió en la música y su estudio: las barras de compás encarcelaron los ritmos y así se cargaron de monótonos acentos las melodías infinitamente ricas del renacimiento , y cuando el bajo cifrado se escribió -realizó- para que estuviese al alcance de todos, dejó de existir. Con el tiempo dejaron de existir los músicos capaces de ver la música así, libre, sin barras, con derecho a improvisar y adornar, con desigualdades rítmicas y de crear un insólito acompañamiento desde la guía de un simple bajo. Por supuesto, también dejaron de enseñar la lectura desde los verdaderos manuscritos y se dedicaron a publicar partituras al alcance de todos, muchas veces, realizaciones o revisiones muy poco cercanas a la realidad del manuscrito original, los transcriptores se dedicaron a “corregir”, “recrear” y “completar”. Y también empezó la moda de “cortar” las obras largas, con la excusa de que así, todos podían disfrutarlas; con ello sólo se logró la mutilación de obras maestras, la “comodidad” del oyente, simplemente porque ni los músicos ni el público eran ya capaces de entenderla.
Esa “degeneración” de la música para algunos o para otros, esos estupendos “avances” de la misma nos fueron llevando a crear el “endiosamiento” de los intérpretes. Se llegó a decidir arbitrariamente sobre la interpretación musical con la famosa frase: “yo lo siento así” y con esa afirmación se ponía en la misma balanza a genios como Bach, Beethoven o Stravinsky por nombrar tres opuestos. Dejaron de interesarse por estudiar la época, la historia, la filosofía, la estética del período de cada uno de ellos y dejaron de interesarse por sus vidas, pero lo más grave, y ello recae fundamentalmente en los compositores anteriores a la mencionada Revolución, dejaron de ser capaces de “hacer” la música como ellos pues incluso desconocían muchos de sus principios técnicos y teóricos.
Estas últimas décadas afortunadamente, abrieron las puertas a un movimiento que devolvió la seriedad al estudio y la interpretación de esa “música antigua” pero para ello, debemos reestudiar la teoría y aprender habilidades olvidadas. Sólo al dominar de nuevo ese proceso técnico podremos acercarnos a la verdadera interpretación de la música antigua y de allí emprender el vuelo libre de todo artista.
Todo este conocimiento intentamos reunirlo en la que hemos denominado el área de la Técnica . Dentro de ella estarán adscritas las materias correspondientes a la enseñanza de los instrumentos musicales, canto, música de cámara, interpretación y estilo y los cursos de teoría musical especializada : lectura de manuscritos, paleografía, cifrados, tablaturas, etc.
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